jueves, 30 de septiembre de 2010

Robert Fisk

Robert Fisk, un reconocido reportero inglés estuvo por aquí y dio una plática sobre el conflicto en Medio Oriente.

Fisk escribe para The Independent, en Inglaterra y La Jornada lo traduce y publica en México. Ningún periódico de Estados Unidos reproduce sus artículos.

Aunque escribe en primera persona, me gusta la forma en que Fisk analiza el conflicto entre Palestina e Israel, en el Medio Oriente. No tiene miedo en señalar objetivamente que el gobierno y ejército de Israel cometen un sinnúmero de injusticias en contra de los palestinos, yendo en contra de la corriente de “periodistas” de estados Unidos que encubren descaradamente estos hechos criminales.

Fisk dijo que no cree que haya esperanza de solución a este conflicto que data de hace décadas. Por mi parte quiero creer que los palestinos podrán algún día vivir su vida en paz, y los israelíes respetarán eso.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Silvio en Oakland

Debido a que no le daban visa para entrar al país, Silvio Rodríguez tenía 30 años de no visitar los Estados Unidos. Una rendija en el bloqueo a Cuba permitió la dicha de tenerlo por acá. Silvio trajo a cinco músicos de formación clásica que hicieron en concierto memorable. Escucharlo en el Teatro Paramount de Oakland fue una experiencia única.

Desde la primera vez que escuché la música de Silvio, ha sido una de mis favoritas. Silvio escribe poesía en metáforas complicadas acompañadas de música excelente. Sus letras están llenas de ternura infinita, de amor al género humano, de apoyo a la gente que lucha para tener una vida feliz y digna.

Me gusta la música valiente, la que expresa sentimientos genuinos, sin consideraciones comerciales. Hay artistas fabricados por las compañías mercantiles y hay artistas que representan a todo un pueblo. Silvio es uno de ellos.


viernes, 23 de julio de 2010

Carta a José Saramago

Querido José, cuando supe que habías muerto pensé en aquella frase que los Sandinistas dijeron a sus carceleros cuando les comunicaron la muerte del revolucionario nicaragüense Carlos Fonseca, “hay muertos que no mueren nunca”.

Pero no se si te gustaría eso, quiero decir, no morir, como en tu libro Las intermitencias de la muerte cuando “al otro día no murió nadie”. Y nadie te preguntó eso “¿te gustaría no morir? Sólo sabemos lo que respondiste a la pregunta ¿Y después de la muerte que? “Nada, -dijiste- algunos de nosotros sabemos que no pasa nada y punto. Aquí acabó. Digo que la esencia humana es un intermedio entre la nada y la nada”.

Y tú llenaste ese intermedio entre la nada con solidaridad hacia la humanidad, con apoyo a la gente que lucha para vivir una vida digna, la gente que resiste los atropellos del poder. Indígenas de Chiapas, obreros de Italia, campesinos de Francia, los humildes de todo el mundo tuvieron en ti a un aliado incondicional y a un contador de historias increíble. Esa es la forma válida para llenar ese fragmento entre la nada y la nada. Gracias.

Como no hay cielo a donde me gustaría que te fueras, ni tampoco infierno donde le gustaría a otros que tú estuvieras, quiero decirte que seguirás vivo entre nosotros. Te recordaremos en esa solidaridad hacia la humanidad y en esos libros que aún no terminamos de leer. Ayudándonos a llenar con algo ese fragmento nuestro entre la nada y la nada. Otra vez, gracias.


miércoles, 16 de junio de 2010

Búnbury en el País de la Maravillas

Fuí por primera vez al teatro Fillmore de San Francisco para escuchar a Enrique Búnbury, ex vocalista del grupo Héroes del Silencio.

Nunca fui admirador del grupo y sólo conocía la canción “Alicia” ya de su época de solista, pero recientemente he visto algunos videos donde canta canciones de José Alfredo Jiménez y me gusta cómo lo hace.

Enrique salió al escenario vestido de negro con motivos rojos. Cinta roja en el sombrero, espadas del juego de póker en el costado del pantalón, corbata roja. Una versión vaquera del Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas. A partir de ahí se dedicó a sacar canciones del sombrero y de la manga interpretadas de manera única.

Fue una experiencia muy buena. Rock de mucha calidad fusionado con Lewis Carroll y Tom Waits. ¿Qué mas puedo pedir?


sábado, 22 de mayo de 2010

Warren

Hace unas semanas murió Warren, abuelito de Rebecca, papá de Juanita. Conocí a Warren en una de las muchas fiestas que Max y Juanita hacen en su casa. Teníamos como interés común la agricultura.

Warren cultivaba melones. Como buen agricultor, le gustaba cruzar variedades de melones para obtener alguno con las características que a él le gustaban. Algunos de un verde claro muy dulces, otros muy amarillos y medianos de tamaño, en fin, una gama de variedades muy amplia.

Warren, a diferencia de la mayoría de la gente que vive en este país, tenía un sentido de humor muy festivo. Siempre hacía bromas y contaba chistes. Daba gusto platicar con él.

Aunque yo sé que después de la muerte no hay nada, no hay cielo ni infierno, creo que la gente que muere de algún modo se mantiene viva gracias a nuestra imaginación y recuerdos. Warren anda por ahí obteniendo nuevas variedades de melones y claro… cortejando a alguna muchacha.


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